Para comenzar con pequeñas dramatizaciones, hemos escogido la fábula de El cuervo y el zorro de Félix María De Samaniego. Los alumnos han trabajado el texto, vocalización, respiración, emisión de la voz y luego lo han memorizado. Una vez que lo tenían más o menos controlado, han debatido y se han puesto de acuerdo sobre como caracterizarse y cómo interpretar a su personaje.



Luego han pensado en una música para ponerla de fondo y hacer un ejercicio de expresión corporal donde intentaran expresar mediante el movimiento la historia que antes habían representado contando la historia.